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Guadalaviar

Afuera, la lluvia golpea las calles desiertas de Guadalaviar. Otra vez, Corazón paladea el nombre tan bonito y rítmico con los labios. Guadalaviar. Luego saca el mapa de los Montes Universales de su mochila pequeña para ver lo que han caminado hasta ahora. Escribe en su pequeña cuaderna: ‘Primer día de la caminata. No logramos encontrar el camino hacia Monterde de Albarracín. El mapa no siempre parece correcto. ¿O es mi cabeza? En todo caso, el mapa y mi cabeza no parecen ser compatibles.’ Orgulloso de estas palabras con autoironía Corazón mira a su alrededor. Unos hombres mayores juegan a las cartas alrededor de una mesita. El camarero del bar levanta la vista del periódico porque piensa que Corazón quiere pedir otra caña.  

Pero Corazón está otra vez inclinado sobre el mapa. ¿Dónde nos perdimos? ¡Aquí! Después buscamos el camino más arriba de la montaña, cuando deberíamos haber bajado. Corazón escribe: Por eso llegamos demasiado tarde a Monterde. No había bar, tienda, nada. Con mucho esfuerzo arreglamos un taxi para llevarnos a Torres de Albarracín. El ambiente en el grupo siguió siendo agradable. A pesar de los tábanos.’  Otra vez Corazón se frota los bultos en sus piernas. 

Continúa escribiendo: ‘Segundo día de la caminata. Una ruta hermosa y variada de Torres a Guadalaviar. Bosques, brezales, una garganta de un río seco y al final un siniestro cielo de tormenta hermosísimo.’ Su amigo Freek entra en el bar. Su traje impermeable está empapado. ‘Hola Corazón, ¿ya estás aquí? Art y Wil están haciendo las compras. ¿Pero otra vez estás estudiando este maldito mapa?’ 

Unos momentos más tarde los cuatro camaradas están sentados alrededor de la mesita. Al suelo están las dos bolsas de plástico que llevan las compras: pan, jamón serrano, queso manchego, botellas de agua y galletas. ‘Para la ruta de mañana he encontrado un atajo,’ dice Corazón. ‘Muéstramelo,’ responde Art sin mucha confianza. En el mapa Corazón le indica la ruta que tiene en mente. Una pista fácil de encontrar, parece. ‘Muy bien,’ dice Art, ‘porque eso nos dará tiempo para discutir algunas cosas mañana. Teníamos la intención de hablar esta semana sobre un nuevo modelo del sistema de la seguridad social holandés, ¿os recordáis?’ ‘Y no olvidemos incluir en la discusión el sistema de la sanidad, porque los planes del gobierno en esta área son simplemente absurdos,’ dice Wil, cuya profesión es médico de cabecera. ‘Pero empecemos con resolver los problemas en nuestro equipo de fútbol,’ sugiere Freek, ‘porque si no podemos mantener intacto a un equipo de amigos, ¿cómo vamos a resolver los problemas al nivel del estado?’

Hay un silencio. Freek se refiere a nuestro portero Marcel, quien, después de una discusión fuerte con otro miembro del equipo, decidió salir del equipo.  Y eso después de tantos años. Y los porteros siempre son difíciles de encontrar. Corazón piensa en el partido contra el equipo con Ruud Gullit. El partido más importante de la historia de Taba 5. Marcel hacía una salvación milagrosa tras otra a los tiros de Gullit, quien se ponía cada vez más desesperado. También los otros tres están pensativos, seguramente  con los pensamientos en otros momentos memorables del portero. ‘¡Chicos, tengo una idea estupenda!’, dice Corazón de pronto. Los otros levantan la cabeza con esperanza. ‘¿Por qué no vamos a jugar a las cartas? Tengo un paquete aquí en la mochila.’ Corazón saca las cartas del paquete y empieza a barajarlas.

5 de mayo de 2005

Rolando de Corazón

Freek, Corazón y Wil mirando el cielo siniestro.
Foto: Art


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