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La subida del Puig Pedrós

Ahora un momento de reposo. De contemplación. No olvides disfrutar del paisaje. Eso es una desventaja de caminar solo en las montañas. Que continúas andando, totalmente perdido en los pensamientos. Aunque eso tiene su encanto. Uno de los propósitos de este viaje fue reflexionar sobre la vida. Es la hora de tomar algunas decisiones importantes. Pero los pensamientos vagan. Especialmente hacia fútbol y sexo. Los lectores de mi columna Fútbol y Sexo se aprovecharán de mis fantasías. ¿Tengo que anotar todas esas ideas? Nada es más fugaz que la imaginación.

A ver. Aquí estamos en el mapa. Más o menos. Entonces ese debe ser el Pic de Calm Colomer allí. ¡Muy interesante! Y mañana tendré que tomar el paso hacia el oeste para llegar a la siguiente cabaña. ¿Y ese pico en la distancia? ¡El Puigmal! ¡Un viejo conocido! ¿Te acuerdas?

¿Con quién diablos estoy hablando? Por suerte, no digo los pensamientos en voz alta; todavía no me he vuelto completamente loco. Pero estoy pensando en una conversación. Como si estuviera mostrando a alguien toda esta belleza a mi alrededor. Para que no esté realmente solo. Un compañero de viaje imaginario. O una compañera. También tiene sus ventajas. Anda exactamente a mi ritmo. Le gusta todo lo que a mí me gusta. Nunca me contradice en nada. Eso es una lástima, a veces.

¿No es esta escalada realmente una locura? Empecé muy temprano esta mañana. Desde el camping de Puigcerdá. Siempre encuentro muy agradable el sonido de las clavijas y los postes de la tienda a primera hora de la mañana. La gente durmiendo en las tiendas a mi alrededor habrán pensado de manera diferente. Subí mil metros con la mochila tan pesada. Calor. Sudaba mucho. Dejé la mochila en el refugio y empecé a subir a los 2900 metros. El Puig Pédros. Hubiera sido un aumento de mi récord personal de subir en un día. Pero lo decido ahora:  no lo hago. Ha sido suficiente. Voy a volver al refugio y sentarme a la orilla del arroyo con mi libro. Y luego intentar establecer contacto con otros excursionistas en la cabaña. Después, dos días más de caminata y luego en autobús de Andorra a Barcelona. También agradable. 

Ahora a descender. ¡Ten cuidado! Un paso en falso se comete fácilmente. ¡Concentración! ¡No pienses en fútbol y sexo!

24 de agosto de 2004

Subiendo el Puigmal en los 90

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