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Mostrando entradas de agosto, 2021

El autobús a Ponferrada

Es la una y media del sábado. Le pido al camarero la cuenta porque tengo prisa. No, esta vez no es para ir a jugar al fútbol. Tengo que coger el autobús. El autobús a Ponferrada. Afortunadamente, el camarero llega rápido. Soy el único cliente en este restaurante. Y eso en Madrid. ¿Puede ser que el viajero con tanta experiencia no haya acertado con la selección del restaurante? No. Cuando entré aquí era todavía antes de la una. Demasiado temprano para comer en España. No se come lunch aquí,  se come La Comida después de las dos. Pero la cocina ya estaba abierta y pude pedir un menú barato. El vino incluido. Increíble. Significa que en el bus tendré que hacer una siesta amplia. Con mi mochila puesta salgo del restaurante. Lluvia. Un cielo holandés. Frío. Rápidamente entro en la estación del metro.    ¿Qué está pasando? Muchos pasajeros en este vagón están leyendo un libro. ¿Cuántos son? Cuento diez lectores. Echo una mirada furtiva a la portada del libro del hombre a mi la...

Guadalaviar

Afuera, la lluvia golpea las calles desiertas de Guadalaviar. Otra vez, Corazón paladea el nombre tan bonito y rítmico con los labios. Guadalaviar. Luego saca el mapa de los Montes Universales de su mochila pequeña para ver lo que han caminado hasta ahora. Escribe en su pequeña cuaderna: ‘Primer día de la caminata. No logramos encontrar el camino hacia Monterde de Albarracín. El mapa no siempre parece correcto. ¿O es mi cabeza? En todo caso, el mapa y mi cabeza no parecen ser compatibles.’ Orgulloso de estas palabras con autoironía Corazón mira a su alrededor. Unos hombres mayores juegan a las cartas alrededor de una mesita. El camarero del bar levanta la vista del periódico porque piensa que Corazón quiere pedir otra caña.   Pero Corazón está otra vez inclinado sobre el mapa. ¿Dónde nos perdimos? ¡Aquí! Después buscamos el camino más arriba de la montaña, cuando deberíamos haber bajado. Corazón escribe: Por eso llegamos demasiado tarde a Monterde. No había bar, tienda, nada. ...

La subida del Puig Pedrós

Ahora un momento de reposo. De contemplación. No olvides disfrutar del paisaje. Eso es una desventaja de caminar solo en las montañas. Que continúas andando, totalmente perdido en los pensamientos. Aunque eso tiene su encanto. Uno de los propósitos de este viaje fue reflexionar sobre la vida. Es la hora de tomar algunas decisiones importantes. Pero los pensamientos vagan. Especialmente hacia fútbol y sexo. Los lectores de mi columna Fútbol y Sexo se aprovecharán de mis fantasías. ¿Tengo que anotar todas esas ideas? Nada es más fugaz que la imaginación. A ver. Aquí estamos en el mapa. Más o menos. Entonces ese debe ser el Pic de Calm Colomer allí. ¡Muy interesante! Y mañana tendré que tomar el paso hacia el oeste para llegar a la siguiente cabaña. ¿Y ese pico en la distancia? ¡El Puigmal! ¡Un viejo conocido! ¿Te acuerdas? ¿Con quién diablos estoy hablando? Por suerte, no digo los pensamientos en voz alta; todavía no me he vuelto completamente loco. Pero estoy pensando en una conversació...

Madrid

En los Países Bajos, este bar se llamaría Café Sport. Fotos del Real Madrid cuelgan de la pared. Una de todo el equipo con la Copa de Europa. Otra de Zidane. Ese gol tan famoso de él en el final. Voy a la barra para pedir dos cañas. Unos hombres mayores  miran la pantalla con suprema concentración. Fútbol. Ni idea de que equipos juegan. Tampoco importa. Siempre me gusta ver un partido. Veo una buena combinación, seguida de un disparo. El portero lo detiene asombrosamente. Los hombres y el camarero asienten con la cabeza. Hago lo mismo. Contacto. Siento dos manos en mis caderas. Miro hacia atrás. Dos ojos marrones brillantes. ‘¿Estás viendo el fútbol otra vez? ¿Es eso tan importante para ti?’, me pregunta en castellano. Respondo que siempre puedo ver el fútbol. Cuando eres un jugador tu mismo, miras ese juego de manera muy diferente, porque sabes lo difícil que es tomar decisiones rápidas en el juego.  Volvemos a nuestra mesita en la esquina del bar. Continúo mi monólogo sobre ...

Praga

¡Qué rica es becherovka! El licor nacional. Y qué terraza más fantástica es esta. Con la vista sobre el Moldava. Más allá está el Puente de Carlos. Y el Castillo de Praga que se eleva por encima de todo. Esta ciudad es hermosa. Y acogedora. La forma ideal de finalizar este verano. A pesar de todo eso me siento un poco raro. ¿Por qué? Pues, es un sábado por la tarde. La hora del fútbol. Ahora probablemente están caminando hacia el campo. Debe hacer buen tiempo en Ámsterdam. El momento ideal para un partido de fútbol. Al final del día. Todo el mundo ha podido hacer sus compras sin prisa. Sol de otoño. La hierba de un color verde virgen. Mi equipo, Taba 5, juega contra los chicos de Taba 3. Será un partido amistoso pero a la vez fanático. Los intereses son grandes. Prestigio. Si pierdes este partido, durante toda la temporada te lo van a recordar. Afortunadamente, ya tengo mi respuesta preparada. ‘¿Perdimos? Pues, eso no significa nada, por supuesto, porque faltaba uno de los jugadores má...

Port Bou

Domingo, el 20 de julio, las 14:45. Recién llegado en tren desde Cerbère. Un viaje de nada. En cinco minutos por un túnel por debajo de la montaña. Sin embargo, me siento diferente aquí. Huele diferente. Es diferente. Es España. O Catalunya, como me corregiría la gente de aquí. Disfruto escribir aquí en mi cuaderno un borrador para Fútbol y Sexo. La mochila contra la pared. Yo contra la mochila. Frente a mí la playa llena de piedras. Más allá la bahía. Y el mar mediterráneo. El sonido de los niños jugando en el agua. El olor a sal. El sabor de la comida rica todavía en la boca. Mejillones al vapor como primer plato. Seguido de una paella. Acompañado por una botellita de vino blanco. Ahora somnoliento. Y solo son las tres de la tarde. ¿Cuántas veces he estado aquí? Port Bou. Un nombre familiar para el viajero hacia España. Aquí o en Cerbère hay que cambiar de tren al entrar o salir de España. Diferente ancho de vía. A menudo tenía una última comida española aquí. O el primer café con le...

Trevélez

Mientras el sonido relajante de un arroyo suena debajo de la terraza, miro los picos nevados de La Sierra Nevada. Me gustaría subir hasta allí. Es un poco extraño, esa incontrolable necesidad de querer ver el otro lado de la montaña. De ahí viene la satisfacción cuando estás en la cima más alta. Ah, sí, las montañas. A menudo parecen ser tus mejores amigos, pero antes de que te des cuenta, se convierten en tu pareja estable. El cloqueo de un rebaño de cabras me despierta de estos profundos pensamientos filosóficos. ¿Qué habrán hecho los chicos el sábado pasado?   Ojalá cancelae el partido por la lluvia. Ya sé, es un pensamiento malo, pero no me gusta que todos se diviertan cuando yo no estoy allí. Quién sabe, quizás ganen convincentemente. Un desastre. Significaría que tenga que escuchar todos esas bromas malas el próximo sábado. "Sí, Corazón, no sé qué era diferente, pero el sábado pasado de repente jugamos tan bien."  O: "Corazón, ¿sabes que Marcel fue una revelación...

Burgos

A menudo me preguntan: 'Corazón, ¿por qué te llamas Corazón?' Debo este nombre a los chicos de Noordwijkerhout. Creyeron haber escuchado las palabras 'Rolando de Corazón' en una canción, cuando en realidad se trataba probablemente de 'Demasiado corazón'. Porque sabían que siempre pasaba mis vacaciones en España, me llamaron desde entonces Rolando de Corazón. "Pero", se preguntará el lector, "¿quiénes diablos son los chicos de Noordwijkerhout?" Para responder a esta pregunta, nos adentramos en la historia de mi equipo de fútbol Taba 5. El equipo estudiantil de fútbol sala 'Momento Meditativo' existía desde 1986 con jugadores como Art, Baft, Freek, Ossie, Ruud y el abajo firmante. En una tarde agradable de la primavera de 1988, a Ossie y Art se les ocurrió la idea de jugar también en el campo. Taba parecía el club con la mentalidad adecuada para nuestro ambicioso proyecto. En nuestros círculos de amigos buscamos a personas que también p...

Fútbol y Sexo

Desde agosto 1995 hasta junio 2009 escribía bajo el seudónimo Rolando de Corazón la columna Fútbol y Sexo en la revista de mi club de fútbol: Taba. El título era una broma, pues (casi) nunca escribía sobre sexo, a veces sobre fútbol y, sobre todo, sobre la dinámica de un grupo de amigos en un equipo de fútbol. A veces, escribía sobre mis viajes a España, solo o con otros miembros del equipo, y en los últimos años todavía más cuando mi relación con Ana empezaba a tomar forma. En este blog voy a publicar las traducciones de las columnas de Fútbol y Sexo que tienen algo que ver con España. Parte del equipo Taba 5en los años 80